Actualidad de su mensaje

madreEl mensaje de Madre Teresa es la Cruz de Cristo, el cual es un mensaje de actualidad, no porque el mundo esté dispuesto a escucharlo, sino porque tiene una inmensa necesidad de Él, pues la Cruz de Cristo es el símbolo de la Redención y de la Salvación que espera el hombre de hoy.

Con su carisma y espiritualidad continúa invitándonos al seguimiento de Cristo Crucificado, como única respuesta capaz de saciar los anhelos más profundos del hombre y de esta sociedad. Las situaciones de injusticia, violencia, hambre, miseria, marginación social, atentados contra la vida y la familia; así como el embate del materialismo, del secularismo con la consecuente crisis de valores religiosos, morales y la indiferencia religiosa, han llevado a muchos hombres a vivir como si Dios no existiera.

El pecado es la raíz de todos estos males, que nos hace esclavos de nuestras pasiones, haciéndonos olvidar nuestra dependencia del Creador y la relación de hermanos con los demás. Sabemos que El Único que puede librar del mal a este mundo, es Cristo con su Muerte y Resurrección.

Por eso, Teresa de la Cruz, Mística del Calvario, que desde los inicios, ha probado todas las santas amarguras de la Cruz, ha sufrido con su pueblo la pobreza material, la ignorancia religiosa, la desmoralización y que ha descubierto el influjo de la Redención en su experiencia personal y comunitaria nos propone la Cruz de Cristo como única respuesta y único camino de liberación.

* Camino de  Obediencia y Libertad:
Este camino supone la Obediencia y la Libertad. Una Obediencia hasta la muerte y muerte de Cruz (Filp, 2,9), que nos lleva a ser libres, como nos dice ella: … “La obediencia es la suprema libertad, porque no obedecemos sino porque lo queremos…. nuestra voluntad espontánea y libremente se adhiere a El aunque para ello tenga que romper otros mil lazos que la atan y dispersan sus energías en la multiplicidad de todo lo que no es su Bien Supremo y su Fin propio. Por eso la Obediencia fue la norma de la vida humana del Verbo Encarnado”… (Reflexiones p. 78).cristo2

La Libertad suprema, para Madre Teresa, es tener el gobierno y la posesión de sus actividades adaptándose al querer de Dios que la vincula a sí mismo para llevarla a armonizarse constante con su fuente Infinita que es Dios, y alcanzar ese equilibrio interior que el Hijo de Dios nos ha restablecido con su muerte de Cruz. La obediencia libra al hombre de las peores esclavitudes: de las pasiones, de las impresiones sensibles, de las apariencias, porque es Cristo que lo libra participándole su libertad divina y humana y porque es el hombre que obedece a Él. Así, la Libertad humana posee la verdad que salva sin deshacer los derechos de su razón. (Cfr. Reflexiones pp.57-68).

Esta es nuestra vocación a la libertad cristiana, a la cual hemos sido llamados y no a una libertad para que se aproveche el egoísmo, sino al contrario, la que nos hace esclavos unos de otros por amor; pues, los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias (Cfr. Ga 5,13.24). De este modo, viviendo en obediencia y libertad, nos veremos libres del dominio del pecado, de toda forma de esclavitud de egoísmo, del afán de poder, de tener, de placer; y por su Obra Redentora, hechos siervos de Dios, tendremos como fruto la Santidad, la Salvación, la Felicidad y la Vida eterna.
Para ser libres nos redimió Cristo, a vivir en libertad y en obediencia nos invita Madre Teresa.

* Camino de Sencillez:

camino hacia la sencillezSu gran amor e identificación con Cristo Crucificado, nos anima a seguir sus huellas de renuncia, sacrificio, abnegación, servicio, abandono al amor y a la voluntad de Dios. La Espiritualidad que ha dejado a su familia religiosa, elEspíritu de Sencillez, de simplicidad y unidad en la Caridad, sintetizado en las palabras OMNIA IN CHRISTO, corresponde al Espíritu de las Bienaventuranzas que propone Jesucristo en el Evangelio como un programa de renuncia que nos lleva a la Felicidad.

Este espíritu peculiar, consiste en esa simplicidad de alma que da muerte al yo, al pecado, para alcanzar su libertad interior que busca sólo y en todo a Cristo. Este espíritu de sencillez no es otro que, un camino de: “sacrificio, inmolación hasta el martirio, humillación, desamparo y muerte que encierran y prometen amor triunfante, resurrección y gloria”. (Madre Teresa).

* Nuevo ardor en la Nueva Evangelización:

El intenso celo apostólico que encendía su alma, la impulsó a “trabajar sin descanso, a sacrificarse, a cruzar los mares y hasta dejar la vida por salvar las almas y llevarlas al cielo” (La Obra de la Cruz. 43). Se dedicó, generosamente, hasta el final de sus días, a las Conferencias de Señoras, al catecismo de niños, especialmente en las Parroquias. El ejemplo de esta  APOSTOL  INCANSABLE, es un llamado a vivir el nuevo ardor en la Nueva Evangelización que la Iglesia y este tiempo nos exigen.nota sol
Su vida misma, su fe sólida, su caridad intensa, su fidelidad a toda prueba, su testimonio coherente de su predicación y su vida, nos enseña a responder hoy a nuestra tarea evangelizadora que es “ante todo un llamado a la Conversión y de esperanza, que se apoya en las promesas de Dios, en la fidelidad de su Palabra y que tiene como certeza inquebrantable la resurrección de Cristo, su victoria definitiva sobre el pecado y la muerte, primer anuncio y raíz de toda evangelización, fundamento de toda promoción humana, principio de toda auténtica cultura cristiana” (Santo Domingo. D.I.N.).

La ardiente caridad que tuvo con los más pobres y necesitados, es testimonio de amor y solidaridad que pide la Nueva Evangelización, en esta sociedad que nec esita superar las barreras del egoísmo, el odio para construir una civilización más humana y fraterna. Ella, la “Confidente de los Pobres”, les amó con gran predilección, les escuchó con paciencia largas horas. Compartió con ellos sus sufrimientos, les socorrió congenerosidad en sus necesidades materiales, a través, de la “caja de los pobres”, reparto de víveres y atendiendo solícitamente a todo aquél que tocara las puertas de su convento.

Hoy nosotras sus hijas, dóciles al Espíritu Santo que nos convoca a continuar y mantener viva la experiencia evangélica de Nuestra Madre Fundadora, también queremos responder a nuestra misión en la Iglesia y la sociedad del Tercer Milenio, que tiene mucha necesidad de reconciliación y de comunión con Dios y con los demás, asumiendo la Cruz de Cristo como el único camino para comprometernos a la construcción de un mundo nuevo redimido por Cristo y trabajar con todas nuestras fuerzas en la Liturgia y la Catequesis en la Nueva Evangelización, contribuyendo a restaurar todas las cosas en Cristo. “OMNIA IN CHRISTO”. Y así, RESPLANDEZCA EL MISTERIO DE LA CRUZ en los corazones de los hombres del Tercer Milenio.

La espiritualidad de Teresa es siempre actual porque nace de Jesucristo, que es el mismo Hoy, Ayer y Siempre; por eso Teresa de la Cruz vive presente entre nosotros con su mensaje siempre nuevo, en un perenne HOY.