Extensión de la obra

La semilla que sembrara el Señor en el alma de la Venerable Sierva de Dios Teresa de la Cruz, se ha convertido, por gracia divina, con el correr del tiempo en árbol fecundo dentro de la Iglesia.

La vida comunitaria y acción apostólica de la Congregación Canonesas de la Cruz, iniciada en Villacampa, desde donde Teresa y sus religiosas salen a catequizar a los más pobres y necesitados, las convierte dentro de la Iglesia en Martas y Marías, uniendo la dimensión contemplativa con una actividad apostólica seria y generosamente organizada.

Esta obra continúa después, en el Convento del Prado, al lado de las “Cinco Esquinas”; más tarde en la Casa de Ejercicios de San Pedro, de larga tradición virreinal, hasta que se construyó definitivamente la Casa-Madre Santa Teresita la cual sería testigo del camino de Santidad recorrido por la Sierva de Dios. En este itinerario se afirmaron las raíces de la Congregación sostenida en la oración, aumentó el número de religiosas, se fueron fundando nuevas casas y multiplicándose las obras de Catequesis y Liturgia, prioritariamente en las parroquias.

Otros campos de apostolado son: “Inmersas en la realidad contemporánea de nuestros pueblos, continuamos en la brecha abierta por nuestra Madre Fundadora, abarcando un vasto campo de acción en:

  • Centros Educativos y Escuelas Maternas.
  • Casas de Ejercicios Espirituales.
  • Casas Hogar de niños y ancianos.
  • Obra de protección a la Joven.
  • Climática vacacional para niños pobres.
  • Talleres de Promoción social de la mujer.
  • Visita a los hogares.
  • Visitas de Evangelización.
  • Pastoral Carcelaria y de la Salud.
  • Además de obras de servicio a la jerarquía eclesiástica.

La Congregación se extiende actualmente en casi todo el Perú, así como en Argentina, Chile, Venezuela, Italia y Albania. Desde cada uno de estos puntos se trabaja mirando el porvenir con confianza en la posibilidad de una nueva humanidad, mediante una Catequesis Renovada y una Liturgia viva. “Predicamos a Cristo Crucificado, enseñando a asumir con fe las pruebas, sufrimientos, dolores para asociarlos a su redentora, completar así en nosotros lo que falta a la Pasión de Cristo”. Las Canonesas de la Cruz están llamadas a vivir, a ejemplo de su Madre Fundadora, el espíritu de oblación por la Iglesia y sus pastores, de manera especial por el Santo Padre, tomando parte en sus preocupaciones pastorales y ofreciendo por él, oraciones y sacrificios.

Las religiosas comparten este ideal y esta misión con la “Asociación de la Cruz”, institución fundada igualmente por la Madre Teresa de la Cruz.

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