Sus Padres

papaFueron sus padres Don Manuel Candamo y Doña Teresa Álvarez Calderón que contrajeron matrimonio el 24 de octubre de 1873.

Tuvieron siete hijos: Carmen (1874),  Teresa (1875), María (1877), José Manuel Rafael (1879) murió a los 4 años de edad, José Rafael Victor (1882), José Manuel Rafael Saturnino (1884) y Virginia (1889)

“Puede decirse sin temor de exagerar, que ambos estaban muy bien dotados física y moralmente. Aunque de carácter distinto, tenían una cualidad común. La rectitud. Ambos  actuaron bajo sus normas, él en la vida política y ella en la vida de hogar.

mamaMi padre fue político por vocación. Cuando al finalizar la campaña electoral de 1903 el triunfo de la candidatura de mi Padre era completo, surgió el tropiezo en la Cámara de Diputados donde había mayoría del partido contrario. Esta se preparaba a no proclamarlo Presidente como lo exige la Constitución. Alguien sugirió la idea de que mi padre pidiera al Ministro de Gobierno, (que era íntimo amigo suyo), que disolviera la Cámara con fuerza armada. Como él se resistía a cometer ese atentado, uno le decía: “Va a ser Ud. El eterno candidato”; otro: “Va a quedar en ridículo”. El respondió: “Aunque quede en ridículo, yo no hago lo que censuro”. Al recibir la banda presidencial el 8 de setiembre de 1903, pudo decir en su discurso que tenía la satisfacción de llegar al poder sin que por su causa se hubiera hollado una ley, ni se hubiera derramado una gota de sangre. Fue generoso para dar y magnánimo para perdonar. No temió  exponerse al odio y a la venganza por defender la justicia. La amó apasionadamente y tengo la satisfacción de decir que oí de sus labios esta frase: “Amo la justicia aunque sea en mi contra”.

Mi madre no actuó sino en el hogar. La virtud de la modestia la distinguió siempre. Era modesta hasta el punto de decir: “No me gusta que me celebren “. Rara expresión en los labios de una mujer  y de una mujer notable por su belleza. No salía de la casa sino por deber, y toda su felicidad fue el amor de los suyos. Al mismo tiempo tenía carácter altivo. Si bien no gustaba de elogios, no toleraba lo que le parecía que hería su dignidad.papa mama

Era enérgica para corregirnos. Ella misma nos repasaba las lecciones que debíamos dar a los profesores. Esto antes de nuestra entrada al colegio. Era ajena a la frivolidad, económica y ordenada en sus gastos. No toleraba que se hiciera regresar a un cobrador y no nos permitía nada que pareciera pretensión.  Recuerdo que una vez estando yo chica, regresé de la calle contenta como portadora de una buena noticia y le dije: “Mamá, una mujer me ha dicho: ¡Qué bonita niñita! Ella respondió: “No te ha visto bien”. Esta respuesta tan desabrida esfumó en mí la tentación de vanidad que había tenido buena acogida.familia