Carisma y Espiritualidad

cristo crucificadoEn un momento de fuerte tristeza por la muerte de su Padre

Se presenta Cristo crucificado en la vida de la Sierva de Dios como aquel en el cual puede encontrar un sentido a su tristeza… y a su vida, El, se le ofrece como ideal, amor y modelo, es decir como plenitud de vida y Madre Teresa lo asume ya no como un concepto fuera sino como una vivencia, es decir como una espiritualidad que será manifestación de la experiencia de Amor que el crucificado le ha donado y que ella en la Cruz ha asumido.

Para Madre Teresa la espiritualidad de la Cruz será desde entonces, ese vivir en donación contínua y en contínuo despojo para dar a conocer que el sufrimiento tiene un sentido, Cristo, el amor de Dios que en nuestra debilidad se manifiesta y que Madre Teresa entiende y vive como carisma que ilumina y da fuerza a su entrega dentro de la Iglesia, el misterio de la Cruz la hace participar activa e inmediatamente de los dolores y gozos de aquel que en la Cruz se entregó para dar a conocer su amor y dar un sentido a nuestra existencia.

Esta espiritualidad de la Cruz vivida por Madre Teresa nos lleva a saber asumir nuestros sufrimientos como parte de una comunidad eclesial que marcha rumbo a la patria celeste llena de fe, y que en Cristo muerto y resucitado encuentra un ideal que marca el camino, un modelo de vida entregada en lo cotidiano y un gran amor que nos enseña a despojarnos de todo lo que no nos da la esperanza de la vida eterna.