Equipo de Formación de las Canonesas de la Cruz

“LA VIDA CONSAGRADA: VOCACIÓN AL AMOR Y AL SERVICIO”

“Toda vida consagrada ha nacido de la contemplación, de momentos de intensa comunión y de una profunda relación de amistad con Cristo, de la belleza de la luz que se ha visto resplandecer en su rostro. Allí ha madurado el deseo de estar siempre con el Señor”

Caminar desde Cristo N° 25

Queridas Hermanas:

En el marco del año de la Vida Consagrada es importante recordar que la esencia de la vida consagrada consiste en la dedicación o la total reserva de la persona para Dios. Es una entrega total deseada por Dios quien invita a la persona a un seguimiento más de cerca, y que es aceptado, por ella, libremente y por amor, para ser total y exclusivamente para Dios y para su reino. Es un llamado a la perfecta imitación a Cristo a través de alcanzar la plena comunión con Dios y la perfección en el amor. De allí que la vida consagrada es iniciativa de Dios y por lo tanto se convierte en vocación de amor y servicio.Dios y el mundo

La Vida Consagrada iniciativa de Dios

Jesús le revela a la persona consagrada el amor del Padre, creador y dador de todo bien, que atrae a si (Jn 6,44) una criatura suya con un amor  especial para una misión especial. “Este es mi hijo amado; escuchadle”. (Mt. 17,5) es lo que dice el Padre al alma de la persona invitada por una atracción  interior a confiar en el amor de Jesús, que la quiere en íntima relación y en total consagración a él y a su designio de salvación.

La Vida Consagrada: Vocación al Amor

Hablar de vida consagrada es hablar de amor. El amor de Dios que elije y el amor de la persona que abraza esa llamada.

La vida consagrada es una comunión de corazones, un encuentro y dialogo de amor permanente, entre el Corazón de Dios y el corazón humano. Es así que, nuestra Madre Teresa de la Cruz, sale a nuestro encuentro con este pensamiento:“Las almas que han alcanzado el grado de amor que Jesús quiere de ellas, son dueñas de su corazón: no le rehúsan nada… ¿y no valdría la pena sufrir cualquier cosa para alcanzar esto?jesus caricatura

Un amor que no se compara a otros amores, que es eminentemente pleno y trae inmenso gozo al corazón. Una forma inmensamente nueva de amar a Dios y a los hombres. Tan fuera de nuestra imaginación que cumple la palabra de Isaías 55, 9:“porque cuanto aventajan los cielos a la tierra, así aventajan mis caminos a los vuestros y mis pensamientos a los vuestros”.

“Venid a la fuente los que están sedientos y tomad agua” (Is 55,1) Todos tenemos una sed de Dios, del amor y de amar que es insaciable. Solo puede ser saciada en Dios mismo: “solo en Dios descansa mi alma (Sal 61:1)

La vida consagrada a Dios está plenamente ligada con tomar de la fuente divina, que es el Corazón de Jesús. Es la vocación que nos llama a esa plena comunión de reciprocidad en el amor, que nos permite experimentar la promesa del evangelio:“yo les aseguro que nadie que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres o hijos por el Reino de Dios, quedará sin recibir mucho más al presente y, en el mundo venidero, vida eterna.” (Lc 18, 29)

En esta vocación de amor ¿serán necesarias las renuncias? Claro que sí,ellas abren paso a Dios en nuestros corazones. Si la casa está muy habitada no damos espacio a Jesús que quiere nacer y morar en ella. Las renuncias son la apertura total al amor de Dios, es ese vacío de cosas terrenas, aunque buenas, que Él quiere llenar con su presencia y amor. Es un amor que llena a la plenitud. La vida consagrada es una vocación a la plenitud, no al vacío. “Los barrancos serán rellenados” y “las colinas serán rebajadas”. Las necesarias renuncias preparan el camino del Señor. (Lc 3)

La vida consagrada es una vocación no una carrera: significa una llamada Divina, iniciativa de Dios, a una forma de vida. Una invitación de Dios a que la persona se entregue totalmente según el plan de Su Corazón. No es una profesión o carrera, en donde nos entregamos a un trabajo. Nos entregamos por completo a una Persona que es el Amor.

La Vida Consagrada: Vocación al servicio:

espiritu santoA propósito de la vocación de servicio nos dice el PapaFrancisco: “Es la alegría del encuentro con él y su llamada la que nos lleva a no encerrarnos sino a abrirnos: lleva al SERVICIO en la Iglesia. Santo Tomás decía “bonumestdiffusivum sui” –no es un latín muy difícil- El bien se difunde. Y también se transmite la alegría.

No tengáis miedo de mostrar la alegría de haber respondido a la llamada del Señor, a su elección de amor, y de testificar su Evangelio al servicio de la Iglesia. Y la alegría, la verdadera es contagiosa; contagia… hace ir adelante.

Todo sea para gloria de Dios y no queda nada por hacer de lo que a nosotros nos toca”. Este pensamiento de nuestra Madre Teresa de la Cruz, nos debe llevar a ensanchar el corazón para servir y amar con un amor universal, pues es Élquien derrama este amor en nuestros corazones (Rom 5.5) Es amar a los demás como los Ama Dios: sin egoísmos, ni intereses, ni conveniencias personales. “pues testigo me es Dios de cuanto os quiero a todos vosotros en el Corazón de Cristo Jesús”. (Fil 1; 8)

Estamos llamadas a renovar nuestra consagración religiosa y avivar nuestra vocación de servicio a la Iglesia en las fronteras de la humanidad, para profundizar en el sentido profético y sapiencial de la misión de nuestra vida religiosa, para reflexionar sobre la misión compartida con el laicado y darle un mayor impulso, y para crecer en comunión y colaboración con toda la Iglesia.

Conclusión:

De esto se concluye: que el alma consagrada a Dios se ha desposado con Dios: en comunión profunda e íntima de amor, de profunda oración, de sumergirse en la contemplación del Amado, y servirle con total dedicación; tengamos presente aquel pensamiento de Madre Teresa que dice: “Lo que más debemos temer es no amar bastante. Cuando miramos nuestro crucifijo debemos decirle: Señor ¿Te amo bastante?… ¿Te amo como Tú mereces…? Este temor debemos tenerlo todas, no amar bastante”.

PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR:

¿Consideras que hoy tu vida consagrada es una vocación al amor? Si, No  ¿Por qué?

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Según tu vivencia y experiencia, de pocos o muchos años de vida consagrada, ¿Crees qué el servicio que prestas en tu comunidad y en tu apostolado es grato a los ojos de Dios? Puedes decir como Madre Teresa “Dios está contento”.

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flores rojas