DEVOCIÓN DE NUESTRA MADRE A LA SANTA EUCARISTÍA AÑO 5 n° 1 enero – setiembre 1987 2 E

DEVOCIÓN DE Nuestra madre A la santa eucaristía

Como ella misma lo dice en su libro “luz y Guía”: “El Stmo. Sacramento ha de el Sol de la vida del Instítuto”.

Su alimento, su vida, su confidente y su consuelo fue para nuestraTeresa, Jesús en la Eucaristía.

Se esmeraba en que el altar estuviera bien adornado flore naturales… Procuraba que los Sagrarios de nuestros conventos fueran de metal o madera, pero bien labrado y forrado por dentro.

Puso en las Constituciones desde antes de fundar, el tener siquiera una vez a la semana exposición del Santísimo y los domingos la Bendición Solemne con la Custodia.

La Madre no faltaba nunca a los actos de piedad y se le vbeía muy recogida y a veces salía con el rostro encendido por el fuego del amkor hacia la Eucaristía.  Y siempre que podia, la primera media hora estaba de rodillas en adoración, como se acostumbraba a hacer de dos en dos, en reclinataorios puestos cerca de altar

La noche del Jueves Santo se la pasaba casi íntegra ante el Santísimo

Para la fiesta de “Corpus Christi”, en la cual se acostumbraba realizar la procesión con el Santísimo por las calles a nivel Parroquial, nuestra Madre nunca faltaba a este acto y se le veía llena de recogimiento y unción, y cuando se preparaba un altar dentro del claustro, se esmeraba en adornar el convento y el altar con guirnaldas y flores y ella misma estaba presente para esos arreglos.

Y el último año sintiéndose ya mal… acompañó al Santisimo y eso que el recorrido de la procesión duró un par de horas.

Ya desde joven en el mudo era notable su actitud ante la Eucaristía, haciendo largas horas horas de adoración y recibiendo luces y gracias en esos momentos.

La Santa Misa era lo más grande para nuestra Madre y nunca se le veía faltar a ell ani llegar tarde.  Aún el día en que ya amaneció mal fue a Misa, siendo ésta su última MIsa

E esmeraba en que se ensayara la aceremonia de la Misa con el canto Gregoriano…. Y había señalado dos Misas los domingos para la comunidad: la de 7:00 que eraz rezada y la de 10:00 a.m. que era cantada con toda solemnidad en la Parroquia y ella era la que dirigía el canto y ponía todo su empeño en que se diera un culto al Señor el domingo en la Misa.

Lo mismo era para el Oficio Divino que se rezaba delante del Santísimo en la Capilla, no permitía que nadie llegara atrasada o que interrumpiera, porque decía debía darse el culto con la oración oficial de la Iglesia, poniendo toda la atención, el recogimiento y el amor.

+ Sor Alicia Barreto Castañeda

( Tomado de los escritos sobre las virtudes de nuestra Madre Fundadora)