LA ESPIRITUALIDAD DE LA CRUZ AÑO 4 n° 3 Enero – Marzo 1987

La Espiritualidad de la Cruz

La Cruz, signo de contradicción, suscita

diversas actitudes y diversos valores.

INTRODUCCION

La Cruz y Cristo en ella configura un tremendo interrogante para todos los hombres. Ese símbolo cristiano suscita encontradas posiciones, diversas actitudes.

Para unos (muy pocos), la Cruz y Cristo en ella constituye todo un programa de vida, es luz que ilumina sus caminos, fuerza que impulse todos sus anhelos, esperanza que fundamenta toda su existencia, signo de salvación, árbol de vida.

Para otros (la inmensa mayoría), la Cruz y Cristo en ella no pasa de ser un simple recuerdo de un hecho pasado con alguna influencia en la historia. pero que no compromete la propia existencia.

Para unos (muy pocos), esa Cruz y Cristo en ella sintetiza la más pura radicalidad cristiana.

Para otros (la mayoría), esa Cruz no dice mayor cosa, golpea en forma consciente e inconsciente sus propios deseos de hedonismo y libertad.

Unos (muy pocos), aman de veras la Cruz.

Otros (la inmensa mayoría), la desprecian, la evitan, hasta la rldlculizan, es un simbolo demasiado estridente.  Una Cruz tosca que al mismo tiempo es patíbulo de un Dios hombre, como que no encaja, no sintoniza con una sociedad de consumo.

Unos (muy pocos), abrazan de veras la Cruz.

Otros (la mayoría), la usan como pendientes de adorno.

Nuestra vida no puede prescindir de la Cruz, todos tenemos que llevar la Cruz que talla nuestros hombros.

Ante los sufrimientos. los dolores. las incomprensiones. los desprecios, las incomprenciones, esa Cruz y Cristo en ella puede ser signo de esperanza, preludio de resurrección, anticipo de bellos horizontes de paz y eterna Felicidad; o puede ser la incomprensión de un Dios que abandona su creatura, la derrota, una tragedia sin salida, sin desenlace.

Cuando la Cruz plantada aquí en la tierra, en nuestra vida, se proyacta sobre un fondo de simples aspiraciones y satisfacciones humanas, terrenas, produce desaliento, hastío, angustia y pesimismo.

Cuando la Cruz se proyecta sobre un fondo trascendente produce en nuestro espíritu anhelos, deseos de superación. aspiración de infinito, fundada esperanza.

La Cruz y Cristo en ella es un signo de contradicción. Es una tremenda interrogante.

Suscita diversas actitudes y valores.

La Cruz y Cristo en ella cuestiona seriamente nuestra vida. Sacude nuestro espíritu.

La Cruz, con todo lo que ella supone, constituye un test formidable de sinceridad cristiana; detecta. calibra con seguridad irrefutable nuestra posición ante Dios y su iglesia.

La sombra de la Cruz y Cristo en ella campea sobre nuestras conciencias. esa sombra puede ser para nosotros bienhechora o puede oscurecer nuestras distancias.

La Cruz y Cristo en ella como signo de contradicción lo intuyó muy bien el anciano Simeón cuando tuvo entre sus brazos al Hijo a Dios Niño.

Nos cuenta San Lucas. que Simeón era un hombre justo y piadoso, estaba en él el Espíritu Santo. En ese Niño el profeta Simeón vió claramente la salvación, la luz que ilumina los gentiles y gloria de su pueblo Israel.

También su mirada profética vió en ese niño y así se lo manifiesta a María, la caída y liberación de muchos en Israel, señal de contradicción.

Un repaso de los Evangelios confirma a plenitud la profecía de Simeón. Y más tarde para San Pablo la Cruz será escándalo (Gai. 5.11), la predicación de la Cruz, les decía a los corintios. (1 Cor. 1,17)) es una necesidad para los que se pierden, mas para los que se salvan. Para nosotros. es fuerza de Dios.

La Cruz y Cristo en ella. suscita diversas actitudes y diversos valores, por eso es signo de contradicción.

No haremos otra cosa en este Viernes Santo sino revisar nuestras actitudes y valores cristianos bajo la sombra de la Cruz.

Hoy se habla mucho de valores, el término valor ciertamente no es muy claro en las Ciencias Sociales o en la Filosofía, sin muchos malabarismos académicos podemos afirmar que un valor representa algo importante en la existencia humana.

Valor es aquello que da sentido a la vida.

La complejidad de la vida moderna con sus radicales transformaciones ha agigantado el problema de los valores.

Un número mayor de personas está expuesto a un número mayor de inconsistencias.

Qué es bueno y que es digno? ¿Qué es correcto y que es deseable? ¿Qué tiene valor y que no lo tiene? ¿Qué aspecto de la vida merece el tiempo y la energía? ¿Qué es Justo y que injusto? Tremendos interrogentes que plantean una madeja difícil de desatar.

En nuestra Sociedad, hay crisis de valores, mejor diría, no hay claridad de valores.

Frente a un panorama de las actividades humanas se advierten claramente dos grupos. En uno vemos personas que se enfrentan a la vida con un propósito definido y de una manera consistente, sin contradicción, obran con clara logicidad en su existir. Son entusiastas. Positivas, tenaccss. tienen claridad de valores. En otro grupo. notamos confusion, no tienen claridad de valores y por ello son apáticos: distraídos e indiferentes, las vueltas del mundo los lleva con su inercia.

Son volubles: de entusiasmos pasajeros.

Vacllantes: inciertos, no se deciden ante las numerosas alternativas que el mundo les ofrece.

Inconsistentes: con muchos intereses incompatibles.

Vagabundos: vidas sin planeación. sin objetivos. sin entusiasmos, de un lado a otro. Náufragos de la vida con maderamen roto, sin timón y sin guía. Muchos son exageradamente conformistas. La conformidad es camino fácil para los que no tienen una idea clara de la vida.  Se instalan cómodamente al impulso del viento de moda.

Otros son rebeldes: separatistas. desidentes en forma exagerada. Se oponen a todo en forma irracional. crónica y permanente.

Otros son actores: personas que representan un papel distinto al suyo, adoptan una existencia ficticia para ocultar su falta de vida real.

Esto es lo que notamos en la vida humana. Unos con claridad de valores y otros al impulso de antivalores y a la deriva. Y esto mismo es lo que notamos alrededor de la Cruz de Cristo: personas entusiastas, positivas y tenaces, para quienes la Cruz era un valor definido y claro; y una cantidad de apático, Volubles, vacilantes. Inconsistentes, vagabunbundos, conformistas, rebeldes y actores para quienes la Cruz de Cristo era una repulsa continua.

Hoy esas actitudes se repiten. La Cruz y Cristo en ella sigue siendo contradicción.

Siete personas reflejan claramente en sus vidas diversas actitudes frente a la Cruz y a Cristo.

Una sencilla reflexión sobre sus actuaciones nos servirán para repasar nuestras actitudes cristianas.

Pilato: Frente a la Cruz y a Cristo encarna la actitud politica. Voluble, vacilante, inconsistente. Para él la Cruz y Cristo no constituían un valor digno de mejor causa. En nuestra sociedad abundan los Pilatos.

Herodes: Frente a la Cruz encarna la actitud cómoda. superficial y hedonista. Sólo ve en Cristo un brujo que podria deleitar la corte con fantasticas supercherías. En nuestra sociedad hay muchos Herodes.

Pedro: Encarna en su vida la entrega sincera. Comió el barro de las debilidades humanas pero supo encontrar en Cristo el supremo valor de su existencia. Por desgracia hay pocos Pedros en nuestra sociedad porque lo que más abunda es la falta de sinceridad.

Simón de Cirene: En su paso fugaz por el Evangelio encarna el espíritu de servicio. Ayuda a llevar la carga, comparte desinteresadamente los sufrimientos ajenos. Le talla sobre sus propios hombros la injusticia de una condena.

Ante el problema social de nuestros paises faltan muchos Cirineos.

María: A pesar de todos los sufrimientos encarna la actitud de la esperanza. Ella en la tarde del viernes Santo supo proyectar sobre un fondo trascendente la figura doliente de su Hijo clavado en la Cruz.

A este mundo le falta esperanza. es un valor muy escaso en nuestra sociedad. Para Maria la esperanza era un valor claro. definido y por ello se muestra como la mujer fuerte con una actitud entusiasta, positive, tenaz.

Judas: En cambio fue todo lo contrario: rebelled, inconforme, con odio satánico no fue capaz de superar la avaricia que lo llevó a la noche oscura de la traición.

La mirada de Jesús cargada de sincera amistad no pudo traspasar la epidermis dura y áspera de su espíritu.

En muchas de nuestras actitudes refie¡amos la traición de Judas, hay en nuestros labios muchos besos que ensucian el rostro de la Iglesia.

Y por último. frente a la Cruz a un grupo numeroso de Anónimos: multitud que llena la plaza de Jerusalén y la calle de la amargura en busca de un show, ávidos de curiosidad, masa informe al vaivén de ocultos intereses ajenos, conformistas, listos a gritar la frase de turno. Sin compromiso alguno. Desaparecen cobardemente a la hora de la verdad.

Nuestro cristianismo. nuestra sociedad está desafortunadamente plagada de anónimos. de conformistas.

La Cruz y Cristo en ella es sigo de contradicción.

La Cruz constituye un tremendo interrogante.

La Cruz y Cristo en ella suscita en los hombres diversas actitudes y  diversos valores.

Cuando miramos la Cruz con sinceridad. ese signo cristiano cuestiona tremendamente nuestra vida.

Yo tengo que decir como.8an Pablo y si no traicionaría mi profesión sacerdotal: Pase lo que pase “ay de mi si no predico la Cruz de Cristo”.

 

 

 

 

Pensamientos de Nuestra Madre fundadora

El ESPIRITU DE SACRIFICIO

No ingresamos a la vida religiosa. para evitar las penas. sino para ir de frente a ellas, diciendo: ”! Señor, aquí estoy!”.

Es lo esencial de la vida religiosa. como dijo Jesús a su Padre Celestlal:” No has querido holocaustos y sacrificios. sino que dije: ‘He aquí que vengo para hacer tu voluntad’ Por eso no nos hemos desanimado nosotras las fundadoras en los principios de la Fundación, esa idea nos salvo, salvó nuestra vocación, salvó la obra, porque no nos aferramos a un deseo concreto. esperamos la voluntad de Dios.

Acaso no puede llevar Dios a un alma por el camino del fracaso?

Hemos venido al convento para encontrar la cruz; por eso, cuando alguna persona quiera entrar. debemos decirle: “No piense Ud. Encontrar felicidad humana, sino la voluntad de Dios en el sacrificio y en la cruz”.

El principio de toda vocación es un llamado de Dios. que exige un acto heroico: arrancarnos del hogar, de nuestros padres, familiares y sobre todo de nuestras comodidades y de nuestra libertad. Porque en la vida religiosa lo normal debe ser la entrega constante a Dios, eso lo exige el Señor y el mundo que nos rodea. porque espera que seamos consumadas en la perfección.

Nosotras hemos sido el peso de la cruz para nuestro Señor en su passion, es justo pues que sintamos ahora el peso de la suya que nos la da.

A medida que el alma va avanzando en el camino de la vida, va comprendiendo mejor la nada de las cosas y que lo único que llena el corazón es Dios.

El espíritu de mortificación, no consiste en penitencias austeras, sino en la fidelidad en las pequeñas mortificaciones durante el dia, conque le demostramos a nuestro Señor el amor.

Al Divino Modelo se le copia con pequeños mosaicos. o sea que asi como los grandes cuadros de Roma, están formados con pequeñas piedrecitas de variados colores, así también con los pequeños actos de virtud y sacrificio se forma la imagen de Jesús.

Los grandes anhelos del corazón deben ser: Amar a nuestro Señor sobre todo y amar la cruz que el Señor nos envía cada día, para poder llegar a decir con San Juan de la Cruz: “Señor, padecer y ser despreciado por tí”.

¿Cómo vivió nuestra Madre el espíritu de la cruz, cuánto conocemos de esto a través de sus escritos y cómo lo vivimos personal y comunitariamente?

Apuntes de las clases de Ascética tomados por

I Sor Alicia Barreto C. 1_

 

CanOnigas o Canonesas 

 

Con este nombre se designa en Occidente a las virgenes consagradas a Dios, que como los sacerdotes viven comunitariamente, observando los Cánones de los Concilios sobre la vida comunitaria. Estas virgenes dejan de vivir aisladamente para hacerlo según esos “cánones” comunitariamente y además en el siglo IV conectaron su comunidad al servicio de una iglesia. para mantener en ella la alabanza perenne. la Oración Litúrgica.

Igualmente ocurrió en Oriente y San Basilio nos habla de la canonesa Teodora, y la patrologia griega nos habla también sobre esto y nos indica que las comunidades de vírgenes adscritas al servicio de la Iglesia en un templo determinado, deben tener sus espacios propios para su vida personal y comunitaria, bien se trate de canónigas que sirvan a un tem plo en grupo o de un modo individual.

En Occidente se organizaron muy pronto los monasterios femeninos de canonesas y muchos Concilios Regionales dictaron tanto para los canónigos como para las canónigas normas variadas. Se distinguían muy bien. desde el siglo VIII entre moniales. en un sentido de mayor soledad y con una Regla como la de San Benito, y canonesas dedicadas al servicio eclesial y litúrgico. .. A fines del siglo X es importante constatar que la Orden Canonical perdió su sentido comunitario y asi las comunidades femeninas fueron transformándose en comunidades de Canónigas Seculares al tener posibilidad con la Regla de Aquisgran que se dió en el Concilio del mismo nombre, de utilizar bienes propios cada canóniga. La iglesia les permitió por mucho tiempo vivir esta modalidad.

En el siglo XI, con el Sínodo de Letrán del año 1059, las comunidades de Canonesas que asumen la Regla de San Agustín se “regularizan” y se vigorizan, como la de los sacerdotes que pasaron idéntica crisis.

El Concilio de Reims del año 1148 exigirá a las comunidades de Canonesas que su vestido sea pobre. y que en todo se viva con espíritu evangélico. La personalidad del reformador canonical San Norberto. luego Arzobispo de Magdeburgo en Alemania, fue de enorme importancia en el siglo Xll. de canónigo secular se convirtió a las exigencias del Evangelio y así en Premontré surgió la Confederación de Monasterios de Canónigos Regulares llamados premostratenses. Acoglendo también San Norberto a las mujeres que buscaban una vida religiose, forjando para ellas una vida

canonical adaptada.

 

Principales familias de Canónigaso o Canonesas

Es dificil reseñar todas las familias de canonesas que han existido a lo largo de la Historia o que se han unido a otras Ordenes o que han desaparecido. Baste el recuerdo de las siguientes:

Canónigas Regulares lateranenses en Italia

Canónigas Hospitalarias de San Agustin de Tournai en Bélgica

Canónigas de Nuestra Señora, fundadas en el Siglo XVI! en Francia

Canónigas Hospitalarias de la Misericordia de Jesús fundadas en Francia

Canónigas Regulares de Coimbra en Portugal

Canonesas de la Cruz. fundadas en el siglo XX en Perú

Canonesas Regulares del Santo Sepulcro siglo XII en España

Canónigas Regulares del Espiritu Santo siglo XII en Francia

Canonesas de San Víctor en Francia

Canónigas de Santiago en España

Canonesas Regulares Premostratenses en varios paises.

El Concilio Vaticano ll. cuando intenta dar un enfoque dinámico a la vida religiosa. insiste en la apremiante necesidad de ir a las fuentes…

Hemos heredado de nuestro Padre San Agustín este estilo de vida con una raíces totalmente biblicas. por eso San Agustin sigue ejerciendo un influjo directo en la vida religiosa actual.

Frente al futuro podríamos enfocar los siguientes puntos:

Necesidad de estimularnos en el conocimiento de nuestras raíces, para asi ser fieles a nuestra identidad. Esto nos ha de dar una apertura y comunión con las demás familias canonicales.

Redescubrimiento del Espíritu y carisma canonical, y una adaptación a los tiempos presentes.

La Canonesa en concreto debe ser una mujer de intensa vida litúrgica y muy eclesial; urge por lo tanto, una revitalización de la Liturgia las Horas y de las celebraciones litúrgicas. Es una forma de apostolado al llevar a los fieles a una participación más conciente y activa en las celebraciones litúrgicas. “ayudarles a que participen con nosotros en la Liturgia de las Horas”. (Discurso de Juan Pablo II a los C. R. confederados)

Tomar una fuerte conciencia de que estamos consagradas a la plegaria en la Iglesia. Vivir la Comunión con Cristo Sacerdote en la alabanza divina. Dice San Agustin: “Cuando los miembros oran. ora también la cabeza con ellos y por ellos”. Es la oración de Cristo en su cuerpo al Padre. La Canonesa es una mujer eclesial. es decir, no sólo hace suyas  las inquietudes, problemas, necesidades, alegrías de los hombres. . . sino que permanece abierta y sobre todo. muy vinculada a la iglesia local.

En San Agustin encontramos tres etapas después de su conversión:

  1. estar en la iglesia
  2. trabajar para la iglesia
  3. vivir para la iglesia.

la Canonesa, creo. ha de vivir para la iglesia.

Destacar+ia las palabras del Abad General actual de la Congregación Windesheim. Maurice Bitz: “Que nuestras casas sean portadoras de un nuevo estilo de orar e irradiar la alabanza. compartiendo con los creyentes un anhelo fundamental: que el orar sea el estímulo que cree comunión en el testimonio apostólico y en el crecimiento del cuerpo místico. asi lo vivió San Agustin”.

El Santo Padre en su discurso también subrayó una directriz muy esencial: “Que cada una de las Comunidades de C. R. sea una verdadera familia “congregada en el Señor” en la que reine la comunión de corazones, de oraciones… Vivir la vida comunitaria como ideal de unidad en la caridad. San Agustin concebía la comunidad como una micro-Iglesia de Cristo realizada en ella.

(Extracto de la revista ”Orantes” Nº 14)

La Madre Teresa de la Cruz fundadora de las Canonesas de la Cruz descubrió asistida por el Espíritu Santo la riqueza que encerraba este nombre, pues al ojear los escritos de su autobiografía encontramos lo siguiente: “En el año 1912, según creo y un día durante la acción de gracias o en la meditación, se me ocurrió que la forma de vida religiosa que hablamos de llevar sería tal como es ahora.  Me distraio este pensamiento, en el cual veía yo que debíamos ser Martas y Marias ayudar a las Parroquias, ser como las santas mujeres que secundaban a los apóstoles en los primeros tiempos de la Iglesia después de haber seguido a Nuestro Señor en Galilea y Jerusalén. Ansiaba yo seguir la vida de la Iglesia en sus alternativas de alegría y dolor. según los misterios de la Vida de Jesús que la Liturgia celebra en el transcurso del año”.

El que la Madre Fundadora diga en otra parte de la autobiografía que el nombre de canonesas se nos había dado en tal época y en tales circunstancias no quiere decir que nos haya sido impuesto por alguien sino simplemente que Dios se valió de esas circunstancias para que lo adoptáramos a nuestro fin que ya lo vivíamos por inspiración de la Madre Fundadora y también por que no decirlo, por la formación y el giro que habían dado a la Obra los Canónigos Regulares que gozaban de gran prestigio en esa época en la iglesia del Perú.

Cuando se le pidió a nuestra Madre Fundadora una nota para la primera Revista de la Congregación sobre nuestro nombre de Canonesas.

ella escribió lo siguiente: “La Congregación de Canonesas de la Cruz Vincliada al Sacerdocio de cuya misión participa en cuanto es accessible a la mujer, se ha inspirado en la vida de las vírgenes y viudas que en los primeros siglos se consagraban a Dios. ayudando al servicio de las Iglesias, al Culto Divino y a la instrucción de los catecúmenos con el título de Diaconisas y Canonesas”. Yo creo que esto basta para fundamentar nuestro nombre y nuestro espíritu canonical que nos coloca en el mismo

corazón de la Iglesia primitiva y nos pone al abrigo de muchos prejuicios, pensando que el nombre que llevamos no era el ideado por nuestra Fundadora.

Sor Orfa Noriega