NUESTRO CARISMA AÑO 4 n° 1 , Enero – Abril 1986

NUESTRO CARISMA

P. René Allande

Misionero del Espíritu Santo

 “Reconocemos como carisma de nuestra familia religiosa una especial

participación eclesial en el misterio de la Cruz… Const. 4

“Pues a vosotras se os ha concedido la gracia de que por Cristo…

no sólo que creéis en El. sino también que padezcáis por El”.

Flp. 1.19.

El misterio de la Cruz es un misterio que tiene sus raíces en la Trinidad, por ser misterio de Amor. El Amor se expresa esencialmente en RECEPTIVIDAD y DONACIÓN. En Dios la Receptividad y la Donación se dan de una forma frontal. Dios es Expresión de sí mismo. Dios es Recepción de El mismo. La Creación es un Decirse Dios fuera Sí mismo. sin salir de Sí mismo, pero como Dios en su misma Naturaleza no puede decirse sin recibirse, en su Creación sucede lo mismo, se dijo para ser recibido. Por esto creó al Hombre y lo creó a su Imagen y Semejanza. Y lo crea en su Verbo. único “LUGAR” donde Dios es recibido y donde El encuentra su Gloria. Esta imagen y semejanza desde el ejercicio de su Libertad. rompe el equilibrio y pierde su radical vocación: Ser en la creación el lugar de la Gloria de Dios. el lugar donde Dios se dice y es recibido. El hombre quiso ser como Dios. valerse por si mismo, ser autónomo y sólo Dios es Autónomo.

Pero Dios que es Amor, y que está enamorado de su imagen y Semejanza, por ser expresión creada de su Verbo, no puede permitir que el Hombre permanezca en ruptura y que, por lo mismo, el fin de su creación fracase. Porque Dios crea por Amor y pronuncia su Amor en la creación para que este amor sea recibido. Es el corazón del Hombre donde se da Gloria a Dios, por ser el Corazón el lugar donde se encuentra la imagen y semejanza.

Por razón de la imagen y semejanza el Hombre tiene la capacidad de conocer y amar como Dios se conoce y se ama y es aquí donde se da la rupture, el hombre quiso ser como Dios. conocedor del bien y del mal (Gen. 3.5).

La imagen en estado de ruptura. sólo puede ser restaurada por la Imagen Fuente, por esto el Verbo se hizo carne, es decir el Verbo se introduce en nuestra carne, penetra hasta ese lugar recóndito donde la Imagen tiene su sede, el corazón y allí pone su morada. Es en este descendimiento del Verbo, este ser enviado el Verbo, este ser “entregado” dsonde se da como en su fuente el misterio de la cruz. Este misterio de Encarnación inicia la restauración asumiendo la imagen. y en este “asumir” nuestra realidad de imagen rota, le devuelve su capacidad de Receptividad, pero no basta para la restauración de nuestra realidad, es necesario que el Amor consume su obra en la Unidad,” a todos los que la recibieron les dió poder de hacerse hijos de Dios” Jn. 1,12. Es aquí donde se da la Unidad perfecta. y esto se alcanza no sólo en la Encarnación sino en la Cruz. La Encarnación mira hacia la Cruz. Es en la Cruz donde se da el retorno de la Imagen y semejanza nuestra. Pero ya la Encarnación es el inicio de la Entrega que hace el Padre de su Hijo. Lo entrega al Hombre para asumirio… lo entrega al Hombre para consumarlo en la Unidad. La Entrega en realidad termina en la Cruz. Allí termina el Padre su acción de entregar: “Poned en vuestros oidos estas palabras: El Hijo del Hombre ve a ser entregado en manos de los hombres”. Lc. 9.43. Entregado para asumir. para unir y para consumar. En Lc. 9.22 se nos dan las formas precisas de la Entrega: “El Hijo del Hombre debe sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos. los sumos sacerdotes y los escribas. morir y resucitar al tercer dia”.

La Canonesa de la Cruz, por su nombre expresa el contenido de su identidad. Pertenece en razón de su Bautismo a la Cruz. pero de una forma nueva y en la linea del Bautismo se ha hecho por su Profesión

pertenencia. propiedad. de la Cruz. su herencia es el Crucificado. Su identidad ha de comenzar en el misterio de la Encarnación. Alli su Amado. El Esposo de su Alma ha iniciado su Pasión. su descendimiento. La Cruz supone la Encarnación. La Cruz contiene la Encarnación. Como el Unir supone el Asumir. El Unir se hace por el Amor-Dolor. el Asumir se hace por el descendimiento del Verbo hasta el corazón nuestro.

No podemos separar del misterio de la Cruz el misterio de la Encarnación, pero igualmente no podemos separar la Cruz de la Gloria. Finalmente la Encarnación desemboca en la Gloria. que es el RETORNO de la imagen y semejanza en el Verbo Encarnado-Glorificado. pero pasando por la Cruz.