Catequicemos a nuestros hermanos con el ejemplo, ¡linda catequización!
Es muy sagrado nuestro apostolado, lo hemos prometido ante el altar.
Poner la mirada sólo en la criatura y no en Dios, hace perder al apostolado todo su valor.
¡Cuánto puede ayudar la mujer en la obra del sacerdocio, esa dicha la tenemos nosotras!
Si nos parece que es por nuestra habilidad que hacemos el bien a las almas y nos fastidia que crezca la obra en manos de otra hermana, ese no es verdadero celo por las almas.