Estudiemos el libro del Crucifijo: sus llagas son palabras escritas en ese libro; palabras de amor, de reconciliación y de paz.
… Me ofrecí a nuestro Señor para todo lo que quisiera, para trabajar sin éxito, para ir de fracaso y de decepción en decepción si tal era su gusto y con eso lo he de complacer. (carta a la hna. Mercedes Cobián)
Voy hacer el ejercicio de la Vía Sacra.- Desde la primera estación sensación de paz profunda y luz como de muy arriba me hace ver que debo transformar mi dolor en los dolores de Jesús en su Pasión; cada vez que caiga sobre mi alma ese peso enorme esa noche de fantasmas, saliendo de mí misma, de mi egoísmo y amor mezquino de mi triste yo, traslade a las ofensas que Él recibe el sentimiento doloroso, transforme la causa dejando subsistir el efecto; es decir sufra por Él en vez de sufrir por mí.
Con el sufrimiento amado y aceptado, aceptado y amado se conquista la posesión y dominio de sí mismo. “In patientia vestra pasioenitis ánimas vestras”
Lo que es cruz en la imperfección es dulzura en la perfección.