Hundámonos en la cruz por una humilde sumisión.
El dolor es el supremo misterio del amor de Dios, no me ama nunca tanto como cuando me envía un sufrimiento.
Vuestro título de nobleza es la Cruz, eso lo habéis de realizar todas en conjunto como ideal de vuestra comunidad; es decir: sacrificio, inmolación hasta el martirio, humillación, desamparo y muerte que encierran y prometen amor triunfante, resurrección y gloria.