No diferir la gracia, no contamos con el mañana.
El don de superarse a sí misma, trae consigo todos los dones.
Tenemos que apreciar el don de la gracia y hacerla fructífera en el poquito tiempo que tenemos.
Dios da la luz y la gracia, pero ésta sólo ayuda; no suple el esfuerzo personal.
No podemos dispensarnos del vencimiento para ser vasos de la gracia. La gracia no cambia, sino eleva nuestra naturaleza.