Nuestro Señor nos ha hecho comprender que en esto está nuestra felicidad: en cantar sus alabanzas con la Iglesia, esa es nuestra vocación.
Estamos invitadas a un banquete celestial. Por la Liturgia de las Horas hay que sacrificar todo lo demás, es lo primero para nosotras.
La Liturgia de las Horas es una joya que nos ha confiado nuestro Señor.
Hay que poner toda el alma en el rezo de la Liturgia de las Horas. Esto lo miro como el ideal. Es la oración por excelencia.
La Liturgia de las Horas es la fuente de nuestra vida espiritual.