Aunque me duerma en la oración: perseverar, pues al darme cuenta, veo mi miseria y vuelvo a mi esfuerzo.
Dios es la felicidad en esta vida: si tenemos unión con Dios, no necesitamos esperar la vida eterna, ya empezamos a gozarla desde aquí.
En la oración veo a Dios en mí misma. En la acción debo verle en las criaturas. Ver a Dios en las criaturas, es el secreto para que vaya a Dios nuestra acción.
La mejor oración no es la más ilustrativa ni la más, consoladora, sino la más perseverante y la más fiel.
Cuando no hay espíritu de oración todo cuesta.