¿Qué es la Asociación de la Cruz?

Somos  una rama seglar perteneciente a la Congregación Canonesas de la Cruz que, respondiendo a la invitación del Señor y desde nuestro estado laical, nos afiliamos a las religiosas de esta familia religiosa , compartiendo su espiritualidad y su acción apostólica, siguiendo el ejemplo de Madre Teresa de la Cruz y copiando, como ella nos enseñó,  el modelo de Betania donde la contemplación y la acción, es decir el discipulado y la misión son los puntales fuertes para experimentar y celebrar el amor de Dios.

Para fortalecer y, al mismo tiempo, ejercitar  estas dos dimensiones de nuestro  ser centramos nuestra vida espiritual en el Evangelio y en la Liturgia, ofreciendo nuestras oraciones, alegrías y trabajos por la Iglesia, por nuestro Santo Padre el Papa y por los sacerdotes. Y son las parroquias nuestros principales centros de apostolado apoyando a nuestros párrocos en la misión de instaurar TODO EN CRISTO.

En cuanto a nuestra formación, el mayor empeño va orientado a conocer y vivir de modo peculiar la espiritualidad de la Cruz, que nos lleva a buscar la identificación con el Crucificado. Esto nos ayuda a descubrir el infinito amor de Dios y nos prepara para afrontar y ayudar a otros a aceptar con fe y valentía las cruces que se nos pueden presentar, no sólo en nuestra vida familiar, sino las que pueden salirnos al encuentro en el ejercicio de nuestro apostolado. La vivencia de la espiritualidad de la Cruz nos enseña a no refugiarnos en el uso de las cosas, como si ellas fueran lo definitivo en la vida del hombre, sino a centrar Todo en Cristo, Ideal, Amor y Modelo , causa eficiente, ejemplar y explicativa de todo.

En los programas de nuestra formación se acentúan sobre todo dos campos: la liturgia y la catequesis. Esta formación la recibimos desde el Aspirantado que es la etapa inicial y se prolonga permanentemente a lo largo de toda nuestra vida.

Las reuniones semanales, en las que cada uno de nosotros se siente aceptado y acogido por todos,  son espacios específicos para nuestra formación, para la oración comunitaria, así como para el intercambio de experiencias apostólicas y el acrecentamiento de nuestras relaciones fraternas.

Los valores que el Señor propone en el Sermón de la Montaña son materia de la Promesa que emitimos, anualmente, de llevar a la práctica con fidelidad y alegría los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia.

Los miembros de la Asociación de la Cruz, varones y mujeres, jóvenes y adultos, formamos Fraternidades extendidas a lo largo y ancho del Perú, en Argentina, Chile, Venezuela e Italia donde, junto a nuestras hermanas religiosas,  vamos recorriendo el camino de la Cruz comprometidos con la Iglesia y la sociedad.

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