Evangelio: Lc. 7,36-8,3 En aquel tiempo un fariseo le rogó a Jesús que comiera con él, y, entrando Jesús en la casa del fariseo, se puso a la mesa. Había en la ciudad una mujer pecadora pública, quien al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume, y poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los seca

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Propongo dos formas para vivir esta hermosa devoción: En forma grupal o individua; siguiendo el esquema que para cada día, se encuentra entre las paginas 171 a 184 del “Manual de Oraciones”, para el mes del Corazón de Jesús, donde además encontramos hermosas invocaciones y

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