Debemos amar la cruz actual y personal y no la imaginaria.
El llevar bien la cruz es fuente de alegría.
La cruz es la cita que da Jesús a las almas que ama.
Es verdad que la cultura de la gente educa, prepara la finura del alma, pero el sufrimiento educa el alma para la cruz.
El remedio es amar la cruz, amar la penitencia con semblante alegre y no quejarse jamás.