Día del Maestro

Gracias Maestro, Educador y Testigo

Sor Mary Távara C. de la C.

Cada día, cada momento, es ocasión propicia para darle gracias a Dios por su amor, por la vida y  por todos los dones que inmerecidamente recibimos de sus manos; pero el día de hoy  nuestro corazón se abre a la gratitud con un matiz especial, queremos agradecer a Dios nuestro Padre, al mismo tiempo que felicitar a todos los maestros, por la vocación que Él les ha regalado.

La misión de enseñar, con la que por lo general identificamos al maestro, implica conocer, amar y testimoniar, sólo así se logra subir más allá del mero enseñar para alcanzar la meta de educar que no es otra cosa que guiar, conducir, ayudar a crecer a quien se nos confía.  Éste fue y es el resumen de la pedagogía de Jesús, el Maestro.

Y ¿hacia dónde guiar, hacia dónde conducir? podría preguntarnos alguno, pues hacia la Verdad que es Cristo mismo y en quien se encuentran la libertad, la verdadera felicidad. Pero p

ara guiar a los discípulos hacia la Verdad, hay que conocer la Verdad, hay que amarla y hay que estar en la Verdad. En mejores y sabias palabras nuestra Venerable Madre Teresa de la Cruz nos dice: “Hay que 

estar pues con Jesús para hacer que los niños se acerquen a Él”[1]. Sólo permaneciendo al lado del Maestro se podrá copiar su pedagogía y ser capaces de conducir a los discípulos hacia la Verdad, lo cual»

Jesus nose

no se logrará sólo con dar lecciones, inculcar principios y demostrar verdades”[2], sino que “se trata de poner el alma entera –del discípulo- en contacto con  Jesucristo”[3] .

Avanzando un poco más diremos que en el cumplimiento de esta misión es también preciso e indispensable el testimonio de vida,  pues como nos decía el beato Pablo VI:

«El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan …, o si escuchan a los que enseñan es porque dan testimonio»[4]También aquí es necesario

mirar a Jesús el “testigo fiel”[5] que da testimonio, no mediante conceptos aprendidos de memoria, sino de lo que ha “visto y oído” al lado del Padre[6] . A ejemplo del Testigo fiel, el maestro debe unir los conocimientos que desea trasmitir con el testimonio de su vida, caldeada al fuego del amor de Cristo. Sólo así, dando testimonio de cómo se camina, siendo su compañero de trocha,  logrará conducir al discípulo hacia la Verdad, hacia la auténtica felicidad.

¡Hermosa misión del maestro! aun cuando alguna vez pudiera parecer “muy difícil y  la responsabilidad abrumadora, pero por el camino del amor, todo es más fácil”[7], como dice nuestra Fundadora. Es así como se alcanza la Calidad por excelencia, la cual no busca sólo resultados de conocimientos aprendidos sino de actitudes cristianas aprehendidas en el contacto con el Maestro.

Por eso, en este día tan especial queremos hacer llegar nuestra más sincera felicitación, admiración y gratitud a todos los maestros, educadores y testigos que con amor desinteresado entre

gan su vida a la formación, no únicamente de la mente sino del corazón de sus discípulos. Que con la fuerza del Espíritu Santo, encaminen su vocación a una vida santa como santo es el Maestro.

¡Feliz Día, maestro!

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[1] Vble. Madre Teresa de la Cruz.  La Ciudadela de Dios, Nota preliminar, pp. 11,12

[2] ibid, p. 11

[3] cfr. loc.cit.

[4] Beato Pablo VI, exhortación apostólica  Evangelii Nuntiandi, n. 41

[5] Ap 1,5; 3,14

[6] Jn 3,11.32ss

[7] Vble. Madre Teresa de la Cruz.  Clases de Ascética, tomo II, p. 152