EN EL ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE NUESTRA MADRE FUNDADORA Año 3 – número único 1981

Homilía de  Monseñor Luigi Poggi en el aniversario

del nacimiento de Nuestra Madre fundadora

Querida Comunidad de religiosas Canonesas de la Cruz:

AI celebrar hay un aniversario más del nacimiento de la Madre Teresa de la Cruz Candamo, es muy grato para mi celebrar la Eucaristía en una de las comunidades del Instituto, fundado por ella.

Después de ocho años de ausencia del Perú me siento espiritualmente consolado al volver a encontrarme con ustedes, a quienes conocí durante los cuatro años de mi misión como Nuncio Apostólico en Lima, y al saber que la Congregación de Canonesas de la Cruz ha ido creciendo y desarrollándose en estos últimos años, y que manifiesta su vitalidad con el florecimiento de nuevas y escogidas vacaciones.

Felicito de corazón a las religiosas que, con su palabra y con su eiemplo, se dedican a la promoción de vocaciones a la vida consagrada y pido a Dios que esta familia religiosa, fundada por la Madre Teresa de la Cruz, siga progresando en número y santidad para contribuir -con sus obras apostólicas- a la formación cristiana de la juventud y al bien de la Iglesia.

He tenido también conocimiento de que se ha introducido en Roma el proceso de beatificación de la Madre Teresa, y por ello doy gracias al Señor y pido que bendiga copiosamente esta iniciativa para que pronto se vea coronada por el éxito.

Con el fin de que la celebración de este aniversario, sea de provecho espiritual para nuestras almas, he creído oportuno exponer aquí tres ideas o enseñanzas, que nos sirvan de tema de reflexión en este día:

 

I.- la Liturgia y la Congregación.-

Como sabéis muy bien, en uno de los primeros artículos de las Constituciones, que escribió la Madre Teresa, se dice asi: «El Instituto adopta el Oficio Divino y la oración oficial de la Santa Iglesia, esposa de Jesucristo. La piedad individual de sus miembros se inspirará principalmente en las enseñanzas de la Sagrada Liturgia… Además: “para vivir con toda intensidad Ia vida de la Iglesia y participar de sus alegrías y de sus tristezas, amoldarán sus sentimientos interiores como sus reglamentos, o los ciclos del año litúrgico».

Como vemos, la piedad litúrgica es una de los grandes recursos, con que cuenta la Congregación para el desarrollo y perfeccionamiento de su espiritualidad profunda. La Liturgia es alabanza de Dios, reconocimiento de su grandeza, oración impetratoria, reparación dolorosa. Consolida la religión; es sostén de la piedad de los fieles; súplica y canto del alma; ornamento esplendoroso de la acción sobrenatural de la Iglesia. El culto litúrgico tiende a glorificar a Dios y a santificar las almas, encaminándalas hacia la comprensión de los misterios cristianos a través de la teología, hecha oración.

Todos sabemos que Por medio de la Liturgia profesamos nuestra fe y cumplimos el grave deber de dar gracias al Señor, por los beneficios recibidos y por los favores que necesitamos. Por lo tanto cual, afirmaba el Santo Padre Pío X en la Constitución” Divini cultus sanctitatem», que existe un íntimo nexo entre el dogma y la liturgia, entre el culto cristiano y la santificación de los fieles: «lex orandi, lex credendi».

Estudiad, pues con diligencia. las luminosas enseñanzas que sobre la Liturgia, ha publicado la iglesia particularmente a partir del Concilio Vaticano ll; cumplid sus normas, seguid sus orientaciones y procurad aplicar sus sabias lecciones a las actividades santificadaras y apostólicos de vuestro Instituto, que debe recibir del culto litúrgico, ejemplarmente celebrado, inspiración y apoyo para hacer más fecunda y fructuosa vuestra vida consagrada.

 

2.- El servicio de la Iglesia. –

Junto con la espiritualidad litúrgica encargó también la Madre Teresa, como nota distintivo de vuestra Institución, el servicio a la Iglesia. Ese sentir, orar y trabaiar con la iglesia; ese espíritu de oblación por la Santa Esposa de Cristo, por su Jefe y sus Pastores, lo vivió la Madre Teresa de la Cruz Candamo como las grandes almas lo han sabido vivir; y el día de su muerte, cuando ya agonizaba, ofreció con voz perceptible sus dolores «por los párrocos del Perú y por mi querida Congregación», destinado principalmente a ayudarlos.

Del gran deseo que tenía de servir a la Iglesia nació la Congregación de las Canonesas de la Cruz, pequeño semilla al principio, pero hay órbol frondoso. La existencia de las Canonesas de la Cruz no tiene otra razón de ser que el servicio de la Santa iglesia.

Si siempre ha sido necesario este servicio, mucho más es ahora, en las actuales circunstancias, en que cada día comprobamos un aumento de población creciente y un desproporcionado florecimiento de las vocaciones sacerdotoles. Esto hace que los Obispos, Prelados y Vicarías Apostólicos del Perú busquen afanosamente la ayuda de las religosas, que colaboran eficientemente en la catequesis, en el apóstolado de la educación y de la caridad y en la labor de tener que suplir, muchas veces, a los mismos ministros del Señor en aquellas funciones pastorales, en las que no se necesita específicamente el carácter sagrado de la ordenación.

Y ¿quién no reconoce que, en este aspecto, la Madre Teresa de la Cruz se adelantó a su tiempo, hasta llegar a prever para sus religiosas un género de traba¡o que habia de ser, más tarde, buscado y fomentado por los mismos Pastores de la Iglesia?

 

3.- la formación espiritual. –

Finalmente, sabemos que la Madre Candamo se dedicó, con amor de madre, a la formación espiritual de sus hi¡as, para que aspiraran fervorosamente al fin de todo Instituto religioso, que es el de tender a la perfección propia. Con este fin, como nos cuenta el libro de su vida, escribió el pequeño tratado” Audi Filia», en donde desarrolla, en forma admirable, todo unsistema ascético de pequeñas virtudes que bien pueden serviros para ir labrando, día a día, el edificio de vuestra santificación. Con seguridad que habréis meditado muchas veces sobre esas ocho virtudes, que ella señala y por ello no pretendo nombrarlas aquí, sino sólo recomendarlas porque son siempre válidas para la vida religiosa; para esa vida religiosa que ella definió magistralmente «como la perfección del amor, en la perfección del sacrificio”.

 

Mas, ¿de dónde sacaréis vosotras, Canonesas de la Cruz, fuerza espiritual, suficiente para llegar a realizar el ideal que os deió trazado vuestra Madre Fundadora? de donde ella la sacó. Es decir: de la vida interior; de la unión con Dios; de la oración. Oración continuo e incesante que consiste. según explica ella, en la orientación invariable del corazón, que apoderándose de los resortes de la voluntad, dirige la actividad del alma hacia Jesucristo nuestro Señor. Los que la conocían afirmaban de ella que era un alma hecha oración.

Nos recuerda su vida. que pasaba largas horas de la noche ante el Santísimo Sacramento y que, de tal modo, penetraba el sentido de las salmos en el Oficio Divino que sus clases, sus cartas y sus escritos se iluminaban con textos de la Sagrada Escritura; de donde se desprende claramente que el espiritu de Dios le hacía comprender las cosas celestes. Después del amor al Santísimo Sacramento, su gran medio de santificación fue la devoción a la Virgen María, a la cual dedicó la meior de su inspiración poética como lo demuestran sus escritos y sus composiciones literarias.

He aquí queridas religiosas, el eiemplar que tenéis que seguir, he aquí brevemente enumeradas las virtudes de la Madre Teresa de la Cruz, que debéis imitar; he aquí también sencillamente recordados los medios, que habréis de emplear para alcanzarlo. Es decir: oración personal y oración litúrgica; devoción eucarística y piedad mariana; asi Ilegaréis a realizar, en plenitud, vuestra vida consagrada al servicio de Dios y de la Iglesia.

19 Agosto, 198l