Madre Teresa confidente de los Pobres

Sor Mary Távara C. de la C.

Ciertamente hay en cada una de nosotras, Religiosas de la Congregación Canonesas de la Cruz, y Socios la Asociación de la Cruz, un deseo sincero de conocer cada vez más a nuestra Fundadora, no sólo desde unos datos biográficos, sino algo más: desde su espíritu; y esto, con el fin de pisar sobre sus mismas huellas, que a su mismo tiemposiguieron nada menos que las huellas del Crucificado.

En esta ocasión quisiera recordar aUds., mis queridos hermanos, un aspecto de la vida de nuestra Madre, que nos ha de animar a poner cada día más en práctica, aquello que la Iglesia nos en­seña y que Madre Teresa practicó, diría yo, al cien por ciento; el amor preferen­cia! al más pobre.

1) ALMA PARA EL POBRE EN HOGAR DE HOLGURA

Sor Verónica Cruz C. de la C pequeñaTERESA DE LA CRUZ procede de familia distinguida en la sociedad peruana; sin embargo, nunca se apoyó en ello, ni pretendió buscar honores que considerara propios a su condición, pues al calor del hogar había recibido las primeras lecciones de sencillez y de generosidad; en su padre, el Señor Manuel Candamo, junto con la rectitud que le caracterizaba, había descubierto la generosidad en el dar y la magnanimidad para con sus semejantes; fue de su madre de quien apren­dió la modestia y la sencillez; al mismo tiempo, la señora Teresa Álvarez- Calderón, : siempre ajena a la frivolidad y al derroche, supo educar a sus hijos en la solidaridad y en la entrega.

Teresa había comprendido que todos los bienes de la tierra, por más justos y bellos que fueran, era pasajeros y el Reino que ella quería conseguir para sí y para sus hermanos, era el Reino de los cielos prometido a los pobres de espíritu, a los humildes:

“Bienaventurados los pobres porque de ellos es el Reino de los Cielos” (Mt. 5,3)

Esta es la Bienaventuranza cuyo valor Teresa había descubierto, optando por un estilo de vida como el de Jesús su Ideal, Amor y Modelo.

ESPÍRITU COMPASIVO Y LLENO DE TERNURA: Desde niña Teresa manifestó un espíritu compasivo y lleno de ternura, así no revelan hechos como los relatos por su hermana, la Madre María del Sagrado razón: “En una ocasión en que venía de pasear por el campo de Chorrillos, a la edad de tres o cuatro años, entró a la casa muy emocionada y dijo: “mamá, se muerto un burro, tenemos que ponernos luto”. Su hermana María es también testigo de este otro detalle de compasión de Teresa:

 “Estando un día mi tía Jesús (la hermana mayor de mi madre), jugando con ella, le decía que no era hija de sus padres como Carmencita (su hermana mayor); prueba de esto era que Carmencita era rubia y ella morenita; que su mamá era una negrita que tenía muchos hijos y que debía ir a cuidarlos. Poco a poco se fue impresionando con lo que oía. Por fin, saltó el llanto con gran aflicción. Mi tía apenada de verla sufrir, le decía que no era verdad lo que le había dicho; que era hija de su papá y de su mamá y no tendría que irse. Ella, entre lágrimas, le interrumpió diciendo; ¿quién cuidará de esos negritos?”

xRENUNCIA A LO SUYO: Esta solidaridad con el dolor ajeno, que en sus primeros años se reducía a mínimas cosas, se fue perfeccionando poco a poco en Teresa. La sensibilidad de su alma, los ejemplos de caridad que había recogido en la casa paterna, así como la formación en auténticos valores recibida en la familia y reforzada en el Colegio del Sagrado Corazón, fueron la base para que el mensaje evangélico de la caridad Encontrara eco en Teresa. En su contemplación del Crucificado ella había comprendido que el objeto principal de la preocupación amorosa de Jesús eran los pobres, pues Él había sido «enviado a evangelizar a los pobres y a sanar los corazones destrozados…» (Lc 4, 18) y ésta es la misión a la que Teresa se siente igualmente llamada desde que en Alassio descubre su modelo en el Crucificado; éste es el tesoro que ella encontró y por el cual supo renunciar voluntariamente a lo suyo y orientar su vida en su sentido netamente cristiano que mira con amor de predilección al más pobre, al más nece­sitado, al que sufre, en quien descubre a Cristo doliente con el cual se siente fuertemente comprometida, hasta tal punto que opta por renunciar a las legítimas comodidades que podía ofrecerle una condición social como la de su familia, para tratar de «vivir la caridad perfecta en el servicio de Dios y del prójimo», compromiso que asume formalmente el día 20 de Octubre de 1920 al emitir sus primeros Votos Religiosos, pero que en la práctica ya lo venía ejerciendo desde que se clarificó en ella y en su hermana María la vocación religiosa; así es como a la vuelta de su viaje de Europa, renunciando a lo suyo ambas empiezan a dedicarse a obras de aposto­lado allí donde consideraban habían mayor número de hermanos necesitados:

“Así al volver a Lima y encontrarnos en el medio en que hasta habíamos llevado un género de vida tan distinto, sin esfuerzo ni sombra de duda rompimos con los compromisos sociales sin tener en cuenta para nada lo que dijeran en torno nuestro, protegidas por la actitud de nuestra madre, que veía con respeto y sin hacernos una pregunta, el cambio que se había operado en nuestro espíritu” (Autobiografía p.8).

Desde los albores de la vocación religiosa las dos hermanas eran conscientes que una auténtica catequesis conlleva la promoción social del hombre: “Así, mientras llegaba la hora señalada por la Providencia vivíamos las dos dedicadas a las obras sociales que se nos ofrecían además del Catecismo” (ibid p.12).

2) POBRE CON LOS POBRES

Ni las comodidades materiales de las que Teresa había disfrutado en su vida de familia, ni las cualidades humanas con las que Dios la había adornado, fueronimpedimento para que ellas se sintiera pobre en su ser, en su nada frente alCreador, como lo expresa en frases como éstas que trasmitía a sus religiosas: “¿Qué importó yo? Tú sólo eres” (Cartas).

Este espíritu humilde, esta pobreza de sí mismo cultivaba Teresa y que ha­bía aprendido de “Aquel que siendo de condición divina… Se despojó de sí mismo tomando la condición de siervo..” (Cfr Fil 2,6-8) fue la base para vivir también con aceptación y paz interior la pobreza material.

pobresDesde los inicios de la fundación, Teresa había experimentado serias dificul­tades de todo tipo sin haberse desanimado por ello; por lo contrario, consciente que ningún bien viene de lo fácil y habiendo aprendido en su contacto con el Crucificado que el andar por los caminos de Dios es fatigoso pero seguro, afrontaba con fe, serenidad y valentía las no pocas dificultades de su nueva situación.

En el orden material, lo primero fue la búsqueda y la habilitación de la vivien­da para la nueva Comunidad que la encontraron finalmente en la entonces zona marginal de Lima: en Villacampa, en el Rímac, entre Malambo y Amancaes. Se trataba de una antigua y muy deteriorada casa en la que Teresa y el grupo de compañeras con quienes iniciaría la Obra deberían hacer serias reparaciones y trabajos, viéndose obligadas a pedir prestado el dinero necesario, viviendo así en carne propia los apuros que sufre el pobre.

No fueron pocos los apuros económicos que ella y sus primeras compañe­ras tuvieron que afrontar en los inicios y en los años posteriores de la fundación, pero su fe le ayudó a descubrir en todo ello la mano providente de Dios:

“Al entrar no teníamos sino S/. 600.00 de renta. A la Madre Magdalena la nombramos jardinera, y había mes que sacaba hasta S/. 100 con sus flores, con sus coronas para difuntos. Hizo una cosecha de frutitas… Las tribulaciones económicas no tenían fin… hacíamos cajitas de paja y las poníamos a rifar donde la Borea. Nuestro Padre (el P. Cipriano Casimir CRIC) nos enseñó a tejer, nos dio la máquina y nos enseñó a manejarla, y hacíamos chompas…”. (Clase de Ascética 31-10-52)

FORMANDO EN LA POBREZAEn ésta y otras situaciones similares, Teresa mostró siempre una auténtica actitud evangélica de pobreza, trasmitiendo este espíritu a sus

religiosas, a quienes formaba y alentaba a vivir la pobreza como el camino en el Evangelio para mejor ir a Dios y al hermano:

“La pobreza… no debe ser nunca una cruz para la religiosa que la ha escogido voluntariamente y la profesa por voto” (Carta 22-03-31); “La pobreza hace muy austera la vida, en todo se mete y ahora que la tenemos más que estrecha comprendo, por los sacrificios que exige, cuan sabio es el señor que nos la proporciona, obligándonos por sus medios a renunciamientos que nunca se nos ocurriría buscar espontáneamente” (Carta 03-10-31).

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Los santos, cuanto más practican las virtudes, más sensibles se tornan a las Relaciones del Señor, de allí que vayan perfeccionándose más y más. Madre Teresa lo había dejado todo, los pobres eran su herencia y cada día trataba de exigirse más en la pobreza, animando a sus religiosas a trabajarse día a día en este estilo de vida.

“Yo estaba pensando ayer, decía Madre Teresa en una de sus clases de ascética a las religiosas, que los pobres están en condición de ganar todas las indulgencias. Esas deben ser las almas que no pasan por el Purgatorio… porque es una diferencia inmensa la de su vida con la de la gente acomodada., aún con nosotras… yo me veo llena de comodidades en comparación con mis pobres: a nosotras no nos falta nada, la comida calientita a sus horas, la casa limpiecita, ¿Y ellos… «pobrecitos a veces duermen hasta 4 en una sola cama! (Clase de Ascética, agosto 1946)

Como buena madre, trataba que las necesidades de sus hijas se vieran satisfechas, con sencillez por cierto, pero con dignidad humana y adecuada a su condición religiosa y cuando las cosas no iban bien económicamente, no perdía la paz ni la alegría y sin dejar de gestionar lo conveniente, lo aceptaba como don del cielo, como oportunidad para santificarse: “Nuestro Señor quiere penitencia: ya subió ahora la leche, y no se escanda­licen las Hermanas si las cosas están malucas. Ahora pido oraciones para que Dios nos ilumine a ver qué hacemos, porque significan 90 soles más de leche en el presupuesto…”

El remedio es amar la cruz, amar la penitencia, con semblante alegre… y no quejarse jamás. Es injusto quejarse de las Ecónomas. Lo que necesitamos es au­mento en la virtud”. (ibid. 12-8.46)

“Vamos entrando ya en el período del hambre. Es disposición divina. No es cosa del Gobierno… no es cosa de arriba, hay que tomar las cosas en esta forma. Pero esto no nos quita a los Superiores la obligación de dar a los que dependen de nosotros lo necesario para subsistir. Pienso que ahora es mucho más difícil ser Superiora…qué fácil sería para una Superiora tener una renta fija y todo ya bien establecido en su Comunidad, y no tener otra cosa que hacer que cumplir la Regla… Pero nos toca ahora sufrir… Vamos a tratar de solucionar este problema de la escasez, de la carestía, del hambre en una palabra, con la mortificación. Por una parte, debemos alegrarnos de poder ofrecer a Dios desde el desayuno, desde el comienzo del día, una mortificación del paladar, que ayuda mucho a la oración… Vamos a reemplazar el pan con un poco de avena en la leche. No habrá gusto para el paladar, pero es cosa alimenticia y que sostiene» (Ibid 11 -4-47)

“En el Cielo ya tendremos claustros preciosos. Ahora nuestros claustros están terminados, nuestras casas están inconclusas. No nos desalentemos, es  camino de Dios para santificarnos y no dejarnos gustos naturales. ¡Señor, Tú saca de esto tu gloria! Que las almas se salven, que los niños te conozcan, que pasemos en eso nuestra vida, aunque nuestro Convento no esté terminado, no esté bonito: que las almas estén bonitas es lo principal” (Ibid 26-07-48).

Estas lecciones que trasmitía, tanto con su vida como a través de sus­ escritos, eran consecuencia de su confianza en la Providencia de Dios.

“Su serenidad y paz imperturbable eran fruto de su firme fe en Dios, de su confianza ilimitada en su divina Providencia y de su ardiente amor a Dios y a las almas, de tal modo que fue su característica: la bondad y exquisita caridad hacia los pobres” (Memoria de las Hijas de la Cruz, 1953).

3) LOS POBRES EN EL PROYECTO FUNDACIONAL DE TERESA

Teresa Candamo conocía bien las nece­sidades del pueblo, las miserias de los pobres no podían estar ausentes en el proyecto de la fundación religiosa a la que se había sentido impulsada; a ellos quería llegar por los mejores caminos, no esperaría que el pobre la buscara, no, eso no va con una auténtica evangelización, el verdadero apóstol va allí donde puede en­contrar al hermano para llevarlo hacia Dios:

«Por otro lado también hemos constatado la necesidad de acudir a la instrucción del pue­blo, no sólo en las parroquias u otras iglesias, sino en sus propios hogares, porque la igno­rancia de los pobres hace muy difícil la catequización de los hijos, pues dejan al arbitrio de los niños la asistencia del Catecismo« (Carta al Cardenal Pedro Gasparri: 1,914).

CONFERENCIAS A LOS POBRESPor decisión del señor Arzobispo, Madre Teresa y su Comunidad de religiosas se trasladó, de Villacampa, a una sección del local que ocupaba el Monasterio de Religiosas Agustinas en El Prado. Era el mes de Octubre de 1922 cuando, después de haber hecho sus primeros Votos Religiosos, iniciaron desde allí su actividad apostólica:

«El Monasterio de El Prado está situado en una calle limítrofe de la Parroquia de Mercedarias, regentada por los Padres de la Misión, o Lazaristas.

pobres2Había allí un barrio inmenso, pobrísimo, habitado por una población de cerca de mil familias. Allí dirigimos nuestras miradas y después nuestros pasos para para buscar a esas pobres mujeres madres de familia, la mayor parte de familias ilegítimas, ignorantes e ignoradas del mundo, que pasaban la vida miserablemente y preparándose quizá, una eternidad más miserable.

La experiencia nos había probado que lo que aprenden los niños en los Catecismos y aún en los Colegios, lo pierden en sus hogares con demasiada frecuencia. Pensamos pues, al comenzar nuestras obras de apostolado, que sería una larga y muy grata al Señor y muy útil, la de reunir a esas pobres mujeres para hablarles de Dios, de su destino eterno y de sus deberes de cristianas, pero al ejemplo de Nuestro Señor, había que unir a la enseñanza el socorro de sus necesidades materiales, porque mal se puede hablar de la virtud de la caridad y amor del prójimo si no se da prueba de practicarla como se enseña. Había, por tanto un problema que resolver para instalar la obra que llamamos «Conferencias» para no ofender el amor propio de las madres de familia, que quizás tomarían a mal que las invitáramos a Catecismo como si fueran niñas que no supieran persignarse. Después  se le ha llamado «La Obra del Hogar».(Autobiografía pp. 32 y 33)

 

LA PRIMERA CONFERENCIA: Para comenzar escogimos el día 15 de Octubre, fiesta de Santa Teresa, a fin de poner bajo su patrocinio la obra naciente. Fuimos enseguida tocando las puertas de las humildes viviendas de «Pueblo Nuevo», que no era nuevo sino muy viejo y miserable, e invitábamos a las dueñas de casa a que concurrieran a una Conferencia que íbamos a instalar allí expresamente para ellas. El local facilitado por el maestro de una escuelita que funcionaba allí, tenía capacidad para unas cincuenta personas. Íbamos preparadas para sufrir un fracaso al comenzar y contentarnos con un pequeño número de oyentes, fueran diez o quince, no importaba. Pero no fue así las pobrecitas nos abrieron su corazón como nos habían abierto las puertas de sus pobres hogares y concurrieron en número suficiente para llenar el local. Luego fue aumentando la asistencia cada jueves, que era el día escogido…» (Ibid. P. 33).

conferenciaLa Conferencia en la Iglesia Mercedarias fue la primera de muchas otras que  se fueron extendiendo en distintos puntos, allí donde las Canonesas de la Cruz ejercían su labor de apostolado:

«La obra de las Conferencias se ha extendido por los distintos barrios de la ciudad y aún del Callao y los balnearios, de suerte que son varios miles de pobres mujeres las que reciben la instrucción de las Religiosas cada semana. Tienen surepartición de premios anuales, precedido de un Triduo predicado por algún sacerdote Misionero, o por el mismo Párroco y terminado con la Santa Misa», (Ibid. p.33y 34).

«La obra de apostolado se ha extendido en las haciendas de los alrededores de Lima, lo mismo que en las cercanías de la Casa Noviciado en Chaclacayo, donde un grupo de Hermanas profesas se encarga de las obras… en todas partes donde están establecidas las Conferencias se legitiman los matrimonios de los pobres o de los ignorantes, obra que requiere la dedicación de una Hermana que se encarga de los trámites, tanto del matrimonio, como del eclesiástico», (Ibid. p. 34).

LA OBRA DEL HOGAR: Con el tiempo, las llamadas Conferencias tomaron el nombre de «Obra del Hogar” así lo encontramos detallado por la misma Madre Teresa al iniciar esta Obra en la entonces Vice Parroquia de Guadalupe: “Hemos tenido el gusto de instalar el Domingo en la sala parroquial de esta Parroquia, la Obra del Hogar, con la reunión de las celadoras que concurrieron en buen número y que esperamos seguirán ejerciendo su cargo con fidelidad. El Señor Cura les hizo una pequeña alocución y quedó ya colocada -diremos así- la piedra del edificio. Ahora nos toca a nosotras, las religiosas, cumplir nuestra parte del programa y a vosotras la vuestra. A nosotras, venir cada semana, o cada quince días, a ponernos al habla con Uds. Y en pequeñas conferencias familiares, refrescar en vuestra memoria el recuerdo de las verdades, los deberes y las esperanzas de nuestra santa religión, y a vosotras acudir a esta cita». (Catecismo a los Pobres)

CATECISMO A LOS POBRES: En el Archivo de Madre Teresa -en la Casa Madre «Santa Teresita», en Lima-se encuentra una pequeña libreta de notas, manuscrito de nuestra Madre, que lleva por título: «CATECISMO A LOS POBRES» y que contiene el resumen de clases o instrucciones que ella misma dictaba en las llamadas Conferencias a los pobres – a las que nos hemos referido antes-. Las instrucciones, que allí se contienen, ponen de manifiesto el conocimiento que nuestra Madre tenía de la dolorosa situación del pobre, de su alma, de sus esperanzas más entrañables.

catesismo

De las 35 lecciones -como ella las titula- que figuran en aquella libreta, extractamos enseñanzas como éstas: «La felicidad… la verdadera, solamente en el cielo… aquí sólo se puede encontrar el camino… las dichas humanas sólo gotas, muestras… para que nos áni­mos a andar por él» (I Lección).

Teresa, recuerda a los pobres su dignidad como personas creadas por Dios, para quien todos somos iguales; y al mismo tiempo trata de hacerles tomar conciencia de que la pobreza es sobre todo «desprendimiento y no tontería», como ella manifiesta: «Saber ser pobre con mérito, con dignidad, con alegría,… ofreciendo -a Dios- todos los sufrimientos consiguientes. ¡Dignidad! No rebajándose por la necesidad de dinero, o procurárselos por medios ilícitos…, con alegría en la confianza en la Provi­ncia. (XXVII Lección).

«La Iglesia… ha sido y es la verdadera defensora de los derechos de los débiles y de los pobres. Quien tiene remedio para las enfermedades del alma, para las tristezas, etc. Niveladora de las diferencias sociales en la única forma que se pueden nivelar por la virtud, el mérito y la sangre de J.C. que murió por todos para quetodos vayan al cielo» (I Lección).

A través de estas lecciones podemos advertir también el celo que Madre Teresa tiene por la formación cristiana de sus catequizandos y por lograr que ellosaprecien la riqueza de la vida sacramental, para sí y para sus hijos: «Es una vergüenza para una madre cristiana que sus hijos vayan al Catecismo sin saber persignarse, ni el Padre nuestro. Eso corresponde a la madre. Comenzad desde chiquitos, con la Señal de la Cruz: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, allí están los principales misterios de nuestra santa religión»; (XXXII Lección).

«Cruel es el padre que maltrata a su hijo pequeñito hasta sacarle sangre y dejarlo exánime, sí, pero más cruel es sin saberlo y sin sospecharlo, la madre que por desidia deja a su hijo pervertirse y perder su inocencia…

¡Ay madres!, madres debéis ser para las almas de vuestros hijos y no darles la vida del cuerpo para quitarles después la que más vale; aquella por la cual son seres racionales y no simples animales… La vida espiritual necesita alimento como la corporal, la madre debe darle a su hijo, como la leche, la enseñanza de Dios, y aun para esta vida encontrará sostén y consuelo en su vejez, y en su lecho de muerte la paz de la conciencia» (VIII Lección).

“Hay que vivir en comunicación con Cristo, por su Iglesia, por sus sacramen­tos, nuestro único remedio, nuestra única felicidad, nuestra única salvación; y las que son madres, para sus hijos, como les dan leche y el pan, darles la doctrina cristiana y ponerlos en las manos de la Iglesia» (II Lección).

«… la Iglesia es nuestra madre, nos da la vida la que no termina, la que no se acaba, la verdadera vida. Pecado el de las madres que dejan a sus hijos sin Bautis­mo, no son verdaderas madres porque no les proporcionan la totalidad de la vida» (XXI Lección)

4) ESCUCHA ATENTA A LOS POBRES

Madre Teresa nos cuenta en su autobiografía: “…con la asistencia – a las Conferencias- comenzaron las confidencias de las tristezas y de los problemas espirituales y materiales” (Autobiografía p. 32)

escucha a los pobresElla no reducía su atención a los pobres a una ayuda material, sino que -sobretodo- se daba tiempo para escuchar en interminables confidencias, el relato de todos sus problemas y miserias familiares , y lo hacía con tanto interés, con tanto cariño y con tanto respeto a la persona, que su trato iba cambiando la vida espiritual de los pobres , al mismo tiempo que se sentían aliviados, tanto por los sabios consejos y orientaciones que de ella recibían, como por la convicción que tenían de que “su Madre” -como ellos la llamaban- los quería de verdad. Y es que el corazón del pobre, tan ávido de consuelos, descubre pronto quién lo de corazón y desinteresadamente, al estilo de Cristo.

Para mí -y pienso que a ti te pasará lo mismo, también- una de las ocasiones en que siento a nuestra Madre, más mujer, más madre, más reflejo del Cristo de Nazareth, es cuando al acercarme a sus escritos, lo que significa acercarme más a ella, descubro frases como ésta, que son un serio reto para nosotros:

“La Iglesia nos ha enseñado a amar al pobre, por eso vamos a buscarlo, no habrá recompensa humana, no hay interés ninguno. Hemos de ser su apoyo, sus confidentes, sus madres. Por amor a Jesús amamos lo que El más ama, al pobre” (Catecismo a los pobres. I Lección)

No había ningún pobre, que se acercara a Madre Teresa, para el cual ella no tuviera tiempo. En las horas de oración contemplativa .Teresa había conocido lo que más amaba el Corazón de Jesús, y ella no podía dejar de amar lo que su Maestro amaba, de allí el valor que ella daba al pobre, a la escucha de sus confidencias. Y tenía tal amor y tal respeto a los ne­cesitados que no le gustaba que los hi­cieran esperar ni siquiera un minuto, en los pobres está Cristo a quien no hay que hacer esperar jamás.

5) ORGANIZANDO LA CARIDAD

COLECTA PARA LOS POBRES: Los sufrimientos de los pobres calan profundamente el corazón de Madre Te­resa, ella quiere hacer el bien y salvarlos en todo el sentido de la palabra, sabe que junto con el pan de la doctrina, debe de ir el pan para sus cuerpos; es así como, en coordinación con sus religiosas , busca ayuda en la gente de clase social más favorecida y organiza Colectas no sólo de limosnas sueltas o aisladas, sino también por medio de Instituciones que ayudaban de forma permanente y organizada:

“… la hermana Rosa Mercedes de Jesús me suplicaba que le diera permiso para colectar en el Comercio limosnas con que aliviar tantas necesidades que se pre­sentaban a nuestros ojos, en la visita y confidencia de la clientela que se iba for­mando por la Conferencia. Además, era indispensable recompensar la asistencia de las socias a quienes repartíamos bo­letos sellados cada jueves, a fin de premiarlas, según su puntualidad, al fin del año.

organizando  caridad

Viendo !a necesidad y aprovechan­do de la decisión y entusiasmo de la Her­mana, la autoricé para que recorriera el alto Comercio, Bancos, Compañías de Seguros y otras Casas Mayoristas, etc. Ella supo desempeñarse en forma tal, que hasta ahora, es decir, después de treinta años, sigue abnegadamente en su tarea dos meses cada año. En el mes de julio, para terminar en las Fiestas Patrias (28 de Julio) y en Diciembre, para la Navidad y en todas partes encuentra suscriptores que responden a su petición como verdaderos deudores. El dinero colectado sirve para comprar telas y utensilios domésticos que constituyen premios anuales y el resto va a la Caja de los Pobres para hacer frente, en cada casa de la Congregación, a las limosnas con que se socorre muchas miserias y se compran por millares textos de Catecismo y Cartillas de la Doctrina Cristiana, (Ibid. p. 34).

Así pues, el dinero colectado de esta manera, era respetuosamente dedicado con exclusividad para los pobres: “Tenemos el principio de utilizar las habilidades de todos los miembros… dejando para los pobres las limosnas que se colectan”.

6) LUCHA CONTRA LA POBREZA                                                              

Teresa conocía lo que era la pobreza, no sólo en teoría sino que la había experimentado, y sabía que colaborar con el proyecto divino es hacer frente a ella, esforzarse y trabajar sin desanimarse para superarla:    pobresa

“Nuestro Señor quiere que amemos la santa pobreza y, al mismo tiempo, luchemos contra ella con todo nuestro esfuerzo”.

Anhelaba que “sus” pobres practicaran la economía y, con afecto y al mismo tiempo con energía, los prevenía tan­to contra la injusticia de la que pudieran ser víctima, como contra la avaricia que entrar en sus corazones: “tiene muchas formas la avaricia, habrá quien hará una indignidad, un robo, una ratería para adquirir y luego lo echará por la ventana: lo gastará en vicios, en beber, en pecar de mil maneras”.

Una pobre madre de familia cargada de hijos trabaja hasta matarse para que y allí está el rematista o el dueño del almacén donde cose y trabaja y le regateará el real y el centavo por esa tarea en que se le va la vida, y no cree cometer una injusticia. ¿Por qué? ¡ Porque la pasión ciega!

…no hay que confundir la avaricia con la economía sabia y prudente; esa es una virtud y una gran virtud que desgraciadamente aquí en el pueblo y aun en las clases acomodadas de Lima no se conoce ni por el forro.

La economía es la virtud propia del padre y de la madre de familia, la virtud hace que hace rico al pobre. Es lo contrario de la avaricia, vais a ver por qué:

Primero, la avaricia viene del egoísmo, la economía viene del espíritu de sacrificio, la avaricia es pasión, se impone como una enfermedad. Al avaro le duele sacar el dinero que no le hace falta. La economía es una costumbre virtuosa adquirida con sacrificios por una razón, no por avidez de guardar; por cumplir sus deberes, por el porvenir de los hijos por la dignidad propia de no tener que recurrir a los demás. Es un resultado de la previsión sabia y de la energía que sabe privarse y mantenerse en los límites razonables. ¿Cómo creen Uds. que manejaría la Santísima Virgen el poquito dinero que traería San José a la casa, fruto de sus sudores y trabajos, cuántas veces mal remunerados, regateado en el pagado? ¿la imaginan Uds. que se lo echaría encima o que lo gastaría en vestir preciosamente a su Niño Divino? ¿Diría acaso : es el Hijo de Dios…vengan acá las perlas y los brillantes porque son suyos, vengan la púrpura y el oro que a Él le corresponden? …no! Ella misma le tejió la túnica de lana que le acompañó hasta la Cruz y creció con El a medida que El crecía en sabiduría y gracia delante de Dios y delante de los hombres; ¿Ella iba acaso a llamar a los amigos y vecinos el día Sábado y a gastarse en fiestas y golosinas el fruto del sudor de San José, de toda la semana?

“¡Oh Virgen Santa, Madre Sapientísima! Qué dirías tú, s¡ te dignaras bajar a la tierra, a esas madres de familia que no tienen casi como alimentar y vestir a sus hijos y derrochan en beber, el poco dinero que había de servir para educarlos, alimentarlos, y vestirlos? ¿Qué les dirías a esas otras, que sin tener cómo proveer al porvenir, ni cómo hacer frente a una enfermedad, ni a la educación de sus hijos, gastan en vestidos de seda, en calzado de lujo, que hasta son una irrisión para atravesar con ellas las piedras desiguales y fangosas del callejón en que viven? ¿Y a esos hijos que teniendo madre pobre y hermanitos que carecen aún de calzado, lo que ellos pueden ganar se lo echan encima en vestidos costosos de modas indecentes, desdeñando parecer lo que son, pobres y humildes obreritas, como Tú fuiste, Tú que eres de raza de reyes y que sabías que eras la Madre de Dios, Piensen Uds. – les dice a los pobres- en estas cosas que no necesitan por hoy más comentario”. (Catecismo a los pobres. Lección XXIX).

7) SU TESTAMENTO A LOS POBRES

Cuando, estando ya muy enferma la Madre Teresa hubo que llevarla del Convento de la calle José Díaz a la Clínica, ella -siempre serena- comenzó a hacer sus encargos. Lo primero que manifestó fue su interés por los pobres, como lo expresan estos hechos que abajo se refieren y que nos los trasmite nuestra queridísima Madre Orfa Noriega, presente en aquellos dolorosos y al mismo tiempo aleccionadores momentos:

testamento
NO SE OLVIDEN DE LOS ZAPATOS DE DAVID: David era como el prototipo -diría yo- de los tantos pobres cuyas confidencias llevaba Madre Teresa en su corazón. Le preocupaba a la Madre, no sólo el dolor que él guardaba en el alma por tanto sufrimiento de familia, sino también, el frío que él sentía al tener que caminar en las aceras humedecidas por las lloviznas del invierno limeño, con medios zapatos -como podríamos decir- por lo gastados que estaban. David, no tenía una naturaleza fuerte, Madre Teresa bien lo sabía, pero hasta aquel momento ella no había terminado de reunir lo necesario para comprar unos zapatos nuevos para David, como lo sabían; por eso, antes de salir de la Casa de Santa Teresita, entre los encargos más importantes y como verdadera madre que no olvida a ninguno de sus hijos y que en todo momento tiene más presente al hijo másdébil y necesitado, les dice a sus religiosas: “No se olviden de los zapatos David”. Y así como a él, fue nombrando a varios de sus pobres y dando recomendaciones para cada uno de ellos.

cajitaLA CAJITA DE LOS POBRES: Todo el dinero que las religiosas tenían por donaciones individuales o por medio de colectas a instituciones, se reunía en la llamada «Caja de los pobres” que Madre Teresa administraba con caridad y prudencia. En aquel momento, difícil para ella y doloroso para sus hermanas que la veían salir a la Clínica, nuestra Madre mirando a su alrededor se preguntó: “¿Quién tendrá el corazón más blando para dejarle la Caja de los pobres?”. Verdadera preocupación de madre que piensa en el futuro de sus hijos.

Estos pobres, cuyas confidencias partieron el corazón de nuestra Madre sintieron también que su corazón se partía, cuando vieron a su Madre en el féretro, ante el cual desfilaron, en gran número llorando a sollozos la pérdida de quien fuera su madre, amiga y confidente.

Considero estas notas una invitación a nosotros para practicar aquella “bondad y exquisita caridad hacia los pobres”; todos descubrieron en nuestra Madre, como lo leemos en las Memorias de las Hijas de la Cruz, a las que hicimos referencia anteriormente. Y no podemos concluir estas reflexiones sin acudir a aquella Madre y Confidente de los pobres, para suplicarle nos enseñe a amar cada día con mayor autenticidad al hermano más pobre, con el que compartamos la sencillez, la humildad, la espera y el abandono en las manos de la Providencia, practicando así el espíritu de los pobres de Yahvé.